El sector de la automoción está inmerso en una profunda transformación hacia una movilidad más sostenible, conectada e inteligente. En este contexto de cambio global, España emerge como un país clave para liderar esta transición gracias a su ecosistema industrial robusto, el talento cualificado de sus profesionales, la apuesta decidida por la innovación y un entorno institucional estable.
Con el objetivo de visibilizar estos activos estratégicos y reforzar el posicionamiento del país como destino prioritario para nuevas inversiones, la Asociación Española de Proveedores de Automoción (SERNAUTO) ha lanzado la campaña “Razones para invertir en el sector de automoción en España”, en colaboración con Deloitte, una iniciativa que pone en valor los recursos y capacidades del tejido empresarial español.
Por qué invertir en España en el sector de automoción
Tal y como señala José Portilla, director general de SERNAUTO, “España reúne ventajas estructurales únicas que nos convierten en un país industrialmente competitivo y nos consolidan como destino fiable, eficiente y sostenible para nuevas inversiones industriales”. A continuación, profundizamos en las razones para invertir en España.
1. Un ecosistema industrial robusto, diversificado y preparado
España es, desde hace décadas, uno de los grandes pilares industriales de Europa. Lo avalan sus 17 plantas de fabricación de vehículos, más de 1.000 proveedores y una red empresarial madura y versátil que ya ha demostrado en muchas ocasiones su capacidad. Solo en el año 2024, nuestro país produjo 2,37 millones de vehículos, una cifra que nos lleva a consolidarnos como el segundo fabricante de automóviles de la Unión Europea.
Este ecosistema, preparado al 100 % para los retos de la nueva movilidad, nos da otras muchas razones para invertir en España:
- Conviven OEMs de procedencias muy diferentes (europeos, estadounidenses, japoneses, chinos) y proveedores que se adaptan rápido a los nuevos estándares y exigencias técnicas.
- La infraestructura logística cuenta con 46 puertos comerciales, una red ferroviaria moderna y un sistema de carreteras de alta capacidad.
- Un aspecto contra el que es imposible competir es la posición geográfica, que favorece la exportación a Europa, África y América Latina.

2. Talento altamente cualificado y formado
De nada sirve tener una buena infraestructura o ecosistema sin capital humano. De hecho, es uno de los elementos más importantes en cualquier desarrollo industrial. España puede presumir en este ámbito, también por contar con un modelo formativo dual a través de la colaboración entre empresas, centros de Formación Profesional, universidades y centros tecnológicos.
Esa formación es, en esencia, una de las claves del talento cualificado, pues permite formar perfiles técnicos muy cercanos a las necesidades reales de la producción.
Además de la formación, la orientación práctica o la capacidad de integrarse en equipos internacionales, otra razón de peso es que el tejido empresarial español fomenta las culturas laborales que ayudan a retener talento. Es decir, un liderazgo cercano, ambientes colaborativos y una buena calidad de vida.
3. Innovación, tecnología y liderazgo: razones para invertir en España
La innovación, como no puede ser de otra manera, ocupa una posición protagonista dentro de las razones para invertir en España. ¿Los motivos? El sector de proveedores de automoción triplica la media industrial nacional en inversión en I+D+i. Además, España lidera iniciativas vinculadas a la electrificación, la conectividad, el uso de Inteligencia Artificial en entornos industriales o la digitalización.
Entre los motivos, volvemos a encontrar un ecosistema de innovación abierta en el que participan empresas, startups, universidades y centros tecnológicos. También hay muchas compañías que desarrollan desde España tecnologías con impacto en todo el mundo y lideran proyectos globales.
4. Estabilidad institucional y un entorno favorable para la inversión
Por último, la estabilidad regulatoria es otro de los grandes atractivos, porque el entorno español suele ser bastante predecible para planificar inversiones a medio y largo plazo. Con un riesgo asumible, en comparación con otros lugares del mundo.
Existen retos pendientes (la simplificación administrativa o la llegada ágil de fondos a PYMES), pero el diálogo público-privado avanza a buen ritmo. La transición hacia la movilidad sostenible no deja fuera a nadie y eso también refuerza lo competitivo que es el país como destino de inversión.
El sector español de automoción factura más de 40.000 millones de euros, tiene presencia en 170 países, una inversión en I+D+i que supera el 3 % de su facturación y genera más de 320.000 empleos.
Esta posición de España como un destino de inversión en automoción responde también a la visión industrial. Todos los agentes implicados han sabido construir un modelo cohesionado entre el talento, la innovación y la estabilidad, pese a la incertidumbre global.