Un mantenimiento adecuado en el vehículo reduce las dolencias en conductores profesionales

  • Una correcta postura y un equipo de protección personal reducen las dolencias en conductores profesionales.
  • Descubre cuáles son las dolencias más comunes y cómo un buen mantenimiento del vehículo puede reducirlas.

Los conductores profesionales pasan la mayor parte de su tiempo laboral al volante. Aunque la acción se realice en una posición sentada, cómoda, puede provocar problemas médicos secundarios. Patologías que un mantenimiento adecuado podría reducir en gran medida. Por eso es tan importante cumplir con las revisiones periódicas para evitar dolencias en conductores profesionales.

Cuando pasamos largas horas al volante debemos tomar una serie de precauciones para evitar problemas de salud derivados de la actividad. Precauciones que no solo se centran en aspectos posturales, visuales o físicos. Los vehículos deben cumplir con ciertos requisitos mínimos de seguridad y bienestar. Un desgaste acusado y un mal mantenimiento pueden ser causas para la aparición de dolencias en conductores profesionales.

El mantenimiento preventivo reduce las molestias en conductores profesionales
El buen mantenimiento de un vehículo puede ahorrar costes y reducir las dolencias de conductores profesionales.

Principales dolencias de los conductores profesionales

Cuando hablamos de problemas médicos relativos a la actividad de conductor no nos debemos centrar únicamente en los habituales problemas físicos como dolencias de espalda, piernas o brazos. Conducir requiere de los cinco sentidos. Si el vehículo no se encuentra en perfecto estado se pueden sobrevenir lesiones más importantes.

Quemaduras

En todos los vehículos circulan una serie de líquidos y elementos con alta temperatura. Un estado óptimo mantiene las sustancias peligrosas en sus correspondientes conductos y circuitos. Un mal mantenimiento puede conllevar que el conductor entre en contacto con fluidos hidráulicos, aceites a alta temperatura o líquidos tóxicos que pueden provocar quemaduras, abrasiones y lesiones en la piel, ojos y vías respiratorias.

Heridas o cortes

Se trata de la dolencia principal de los conductores profesionales. Cuando no se ha llevado un correcto mantenimiento, los vehículos suelen sufrir averías en los momentos más inoportunos. Fallos que requieren de la revisión de los conductores. Los componentes mecánicos de un coche deben ser manipulados con sumo cuidado, con equipos de protección específicos que prevengan de cortes o heridas de consideración. No solo son necesarios equipos de protección individual, también un correcto mantenimiento.

Fascitis plantar

La fascitis plantar está reconocida como una enfermedad típica de los conductores profesionales. Implica la inflamación del tejido que atraviesa toda la planta del pie, desde el talón hasta los dedos. La inflamación se suele producir por mantener una misma postura prolongada del pie, algo muy corriente cuando se pisa constantemente el acelerador. Los dolores provocados son muy molestos. Pinchazos, falta de movilidad y dolor difuso son los más corrientes.

El problema se acentúa si los componentes no operan con normalidad, como por ejemplo un pedal más duro o el fallo en algunos de los asistentes a la conducción más modernos. Estos ayudan a que el conductor no tenga que estar constantemente operando sobre los pedales, pudiendo reducir la presión del pie al llevarlo a una posición de reposo.

Asma y problemas pulmonares

Todos los vehículos están equipados con una serie de filtros de aire que trabajan para conseguir reducir la cantidad de partículas nocivas suspendidas en el aire.

Trabajar en entornos como obras supone entrar en contacto con polvo y muchos microelementos suspendidos en el aire. Un correcto mantenimiento debe implicar el cambio de filtros de forma periódica para evitar ruptura en la maquinaria y también para reducir las lesiones respiratorias de los conductores expuestos.

Sobreesfuerzo

Los vehículos más pesados requieren de cierta destreza y esfuerzo para ser manejados. Cuando acudimos al taller con nuestro vehículo se debe comprobar que todos los equipos trabajan correctamente. Dirección, caja de cambios, propulsión, además de grúas, sistemas hidráulicos o de frenos. Un mal comportamiento en estos implica que el conductor tenga que hacer un trabajo extra para manejar la maquinaria. Una acción prolongada puede acabar suponiendo un cuadro de sobreesfuerzo o ansiedad.

Condromalacia rotuliana

La condromalacia rotuliana se define como una patología caracterizada por la degeneración de la superficie del cartílago que se encuentra inmediatamente posterior a la rótula. Este tipo de lesiones suelen aparecer en posturas mantenidas con las rodillas en flexión, postura natural a la hora de conducir. En este caso el mantenimiento debe centrarse en mejorar los elementos de confort del vehículo, además de cumplir con los tiempos de descanso del conductor.

Lesiones posturales

Tanto la fascitis plantar como la condromalacia rotuliana son lesiones posturales, ejemplos concretos de ellas, pero no son las únicas. Dolor en el brazo y en la espalda son también muy comunes. Generalmente están provocadas por una mala postura, aunque también pueden deberse a un mal mantenimiento de ciertos componentes del vehículo como la suspensión o los asientos. Cada detalle suma a la hora de prevenir lesiones.

La tarea de conducir no está exenta de sufrir problemas médicos derivados. En muchos casos se trata de ejercicios físicos muy potentes. Un correcto mantenimiento preventivo ayuda a reducir las lesiones derivadas de la conducción.

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