Fersa abre una nueva fábrica en México para impulsar su crecimiento en Norteamérica
Fersa Bearings, Fabricante europeo de rodamientos, amplía su capacidad industrial en Norteamérica con la puesta en marcha de una nueva fábrica en Monterrey (México). La instalación permitirá a la compañía acercar su producción a clientes de Estados Unidos, México y Canadá y avanzar en su estrategia de fabricación local.
Fersa ha dado un nuevo paso en su estrategia de internacionalización con la entrada en funcionamiento de una planta productiva en Monterrey, Nuevo León. La fábrica comenzó sus operaciones a finales de julio y está localizada en el parque industrial FINSA Apodaca, un enclave con conexiones directas con el aeropuerto y con las principales vías logísticas de la región.
La nueva instalación nace con el objetivo de reforzar la presencia industrial de Fersa en el mercado norteamericano y mejorar su capacidad de respuesta ante las necesidades de fabricantes de equipos originales (OEM), proveedores Tier 1 y clientes del mercado de recambio.
En esta primera etapa, la planta cuenta con una línea dedicada a la producción de rodamientos de rodillos cónicos, destinados principalmente a aplicaciones vinculadas a la automoción pesada. La producción local permitirá a la compañía acortar plazos de suministro y reducir la dependencia de productos fabricados en otras regiones.
Según explica Carlos Oehling, presidente de Fersa, la apertura responde a la voluntad de la compañía de incrementar su proximidad con los clientes norteamericanos y reforzar su capacidad de servicio en un mercado considerado estratégico. El proyecto se integra, además, en el objetivo de construir una cadena de suministro más flexible y resistente ante las necesidades de un sector industrial cada vez más globalizado.
Con la puesta en marcha de la fábrica, Fersa ya cuenta con alrededor de 50 empleados en México. A la nueva plantilla se suma el equipo administrativo, comercial y logístico que la compañía mantiene en Guadalajara, en el estado de Jalisco, integrado en el grupo desde 2022.
La puesta en marcha de la fábrica también ha contado con la colaboración de los equipos técnicos de Fersa en España. Los trabajadores contratados localmente recibieron formación previa en las instalaciones españolas de la compañía, mientras que especialistas de procesos participaron en México durante las etapas de instalación y arranque de las líneas productivas.

Un plan de expansión progresiva
La planta de Monterrey representa el primer paso de un programa de ampliación de las capacidades industriales de Fersa en Norteamérica. Actualmente, la instalación dispone de una línea de fabricación con una capacidad estimada de unas 500.000 unidades anuales.
El plan contempla nuevas inversiones durante los próximos años. Para finales de 2026 está prevista la incorporación de una línea destinada al ensamblaje de actuadores de embrague, con una producción estimada de 5.000 unidades al mes.
Posteriormente, en 2027, Fersa prevé sumar una segunda línea de fabricación de características similares a la actual. Con ella, la capacidad productiva de rodamientos de la planta podría situarse en torno al millón de sets anuales, a los que se añadirá la fabricación de actuadores de embrague.
Con este desarrollo, la compañía pretende incrementar de forma gradual su producción en México y ampliar su capacidad para atender aplicaciones de automoción pesada en Norteamérica. La apuesta combina el crecimiento industrial con una mayor proximidad a los clientes y una cadena de suministro más cercana al mercado de destino.
La apertura de Monterrey consolida así la presencia de Fersa en México y refuerza su apuesta por la fabricación local, la generación de empleo especializado y el desarrollo de capacidades industriales propias en uno de los principales mercados norteamericanos.


