Los proveedores de automoción facturaron 40.949 millones de euros en 2025 en un entorno de gran complejidad
La Asociación Española de Proveedores de Automoción, SERNAUTO, presenta los datos del sector correspondientes a 2025, un ejercicio marcado por las tensiones geopolíticas y la incertidumbre generalizada, pero que viene a reafirmar la fortaleza de esta industria estratégica para la economía española.
Pese a desenvolverse en un entorno especialmente exigente, el sector de proveedores de automoción facturó 40.949 millones de euros en 2025, lo que supone un leve descenso del 0,7% respecto al ejercicio anterior. Se consolida así la ralentización iniciada en 2024, condicionada por los bajos volúmenes de producción de vehículos, la presión sobre los márgenes, la incertidumbre internacional y el impacto acumulado de la inflación.
Los proveedores de automoción realizaron una inversión en capacidades productivas de 1.450 millones de euros en 2025, apenas un 1,1% menos que el año anterior, lo que evidencia su compromiso por mantener y reforzar las capacidades industriales para seguir siendo una industria competitiva, innovadora y adaptada a las necesidades de sus clientes y a los nuevos requerimientos tecnológicos y regulatorios.
Por su parte, la inversión en Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) se situó en 1.220 millones de euros, el equivalente al 3% de la facturación del sector y al doble de la media industrial española, una cifra que sitúa a los proveedores de automoción entre los principales inversores industriales en innovación del país y confirma su firme compromiso con la innovación como motor de competitividad y con el desarrollo de las soluciones tecnológicas que marcarán el futuro de la movilidad.
No obstante, aunque la inversión en I+D+i se mantiene en niveles altos, se observa una ligera tendencia descendente en los últimos años que podría responder a la incertidumbre regulatoria y a una posible deslocalización de proyectos hacia países con mayores incentivos a la innovación, lo que pone de manifiesto la necesidad de reforzar el apoyo público a la innovación para favorecer que los nuevos desarrollos tecnológicos se impulsen y permanezcan en España.
En este contexto, el conocimiento y la capacidad tecnológica desarrollada por la industria de proveedores de automoción están permitiendo a muchas empresas ampliar sus capacidades hacia ámbitos como la energía, la defensa, el sector aeroespacial o la movilidad avanzada, aprovechando las sinergias y aplicación de tecnologías duales, y generando nuevas oportunidades de crecimiento.
En cuanto al empleo, en 2025 el sector ocupó a un total de 325.850 personas directa e indirectamente. El empleo directo se mantuvo prácticamente estable, con 203.658 personas, lo que representa un ligero incremento del 0,2% respecto a 2024 y refleja el compromiso de las empresas con mantener su capital humano e impulsar el talento.
Se trata de un empleo estable, cualificado y con presencia en todo el territorio nacional, cada vez más vinculado a perfiles digitales, técnicos e industriales avanzados. El mantenimiento de estas capacidades profesionales resulta esencial para realizar la transformación tecnológica y seguir atrayendo proyectos industriales a nuestro país.
En 2025, las exportaciones alcanzaron los 24.688 millones de euros, un 1,5% menos que en 2024, manteniéndose en niveles muy elevados y representando más del 60% de la facturación total del sector. Esta cifra pone de manifiesto la posición internacional de los proveedores españoles y la relevancia del comercio exterior como palanca de crecimiento y competitividad.
En cuanto al mercado nacional, la facturación ascendió a 16.261 millones de euros, con una evolución desigual entre sus principales áreas de actividad. El suministro de equipos y componentes a los fabricantes de vehículos descendió un 1,9%, hasta los 9.236 millones de euros, en línea con la caída de la producción de vehículos en España y en otros mercados europeos. Por su parte, el mercado de recambios creció un 4%, hasta alcanzar una cifra récord de 7.025 millones de euros, consolidando su contribución a la actividad del sector.
“Estos datos reflejan la capacidad y resiliencia de una industria estratégica que aporta el 75% del valor del vehículo y que resulta esencial para la competitividad de toda la cadena de valor de la automoción. Lejos de ser un sector auxiliar, los proveedores de automoción concentran tecnología, innovación, empleo cualificado y capacidad exportadora, y continúan realizando un importante esfuerzo para adaptarse a la transformación de la movilidad a la vez que mantienen su competitividad”, señala Javier Pujol, presidente de SERNAUTO.
Previsiones 2026
Según las estimaciones de la Junta Directiva de SERNAUTO, la evolución del sector durante el primer semestre de 2026 se ha mantenido estable. Sin embargo, el entorno geopolítico y económico continúa generando una elevada incertidumbre para las empresas, con impacto en los costes energéticos, logísticos, de materias primas y de financiación.
De no producirse una mejora del contexto durante el segundo semestre, el sector podría prolongar la tendencia de moderada contracción en la facturación y registrar un ligero ajuste en el empleo. Estas previsiones estarán condicionadas por la evolución de la producción de vehículos, los mercados internacionales y la situación geopolítica global.
España cuenta con las capacidades industriales, el talento, el conocimiento tecnológico y la posición geográfica necesarios para consolidarse como uno de los principales polos industriales y tecnológicos de automoción de Europa. Sin embargo, para aprovechar esta oportunidad, es imprescindible avanzar hacia un marco industrial estable, competitivo y predecible que impulse la inversión, la innovación y el desarrollo de nuevos proyectos.
En este sentido, SERNAUTO reclama acelerar el despliegue de las medidas previstas en el Plan España Auto 2030, reforzar el apoyo a la digitalización, la descarbonización y la innovación, simplificar los procedimientos administrativos y facilitar el acceso a financiación, especialmente para las pymes.
Asimismo, la Asociación defiende una política industrial europea sólida que sitúe la competitividad, la producción local y la neutralidad tecnológica en el centro de las decisiones. En este contexto, considera fundamental que iniciativas como el Industrial Accelerator Act (IAA) contribuyan a fortalecer la capacidad industrial y la autonomía estratégica de Europa. SERNAUTO está trabajando con las autoridades europeas para que pongan en marcha cuanto antes una norma de contenido local (local content) que garantice en la definición que una parte significativa del valor añadido sea aportado por los proveedores de componentes de automoción instalados en Europa, reforzando así el incentivo a localizar producción de vehículos en esta región.
Del mismo modo, es necesario apostar por el talento y el empleo industrial, impulsando políticas que favorezcan la formación y la disponibilidad de los perfiles profesionales que requiere la transformación del sector.
Como representante de la industria de proveedores de automoción, SERNAUTO mantiene una participación activa en los principales foros nacionales y europeos en los que se debaten las cuestiones que afectan al sector, trasladando la voz de las empresas y contribuyendo a la definición de políticas que refuercen su competitividad. La Asociación también continúa trabajando en retos que impactan directamente en la actividad de las compañías, como el creciente absentismo laboral y la necesidad de reforzar la resiliencia de las cadenas de suministro en un contexto geopolítico cada vez más incierto, marcado, entre otros factores, por las tensiones en Oriente Medio.
En palabras de Javier Pujol, presidente de SERNAUTO, “España tiene una oportunidad única para consolidarse como uno de los grandes polos industriales y tecnológicos de automoción de Europa, pero para ello es imprescindible actuar con rapidez y situar la competitividad en el centro de la agenda. Desde SERNAUTO seguiremos defendiendo activamente los intereses del sector en todos los ámbitos de decisión, impulsando una política industrial europea ambiciosa y medidas que favorezcan la inversión, la innovación y la producción local. Al mismo tiempo, es necesario abordar retos estructurales como el absentismo laboral y reforzar la resiliencia de nuestras cadenas de valor en un entorno geopolítico cada vez más complejo. La competitividad no puede darse por garantizada. Europa y España deben pasar de las declaraciones a los hechos y adoptar las medidas necesarias para preservar una industria estratégica que genera empleo, innovación y prosperidad. El momento de actuar es ahora”.



