- El nuevo reglamento de inteligencia artificial, conocido como IA Act, supone un reto para el sector del automóvil, cuyos sistemas de IA son considerados como de alto riesgo.
- Los sistemas de conducción autónoma, frenada de emergencia o monitorización del conductor son algunos de los que deberán cumplir este nuevo marco normativo.
La entrada en vigor del nuevo reglamento europeo de inteligencia artificial, conocido como IA Act, redefine las reglas del juego para la industria del automóvil. En un contexto donde la IA en automoción impulsa avances como la conducción autónoma, los sistemas ADAS o la monitorización del conductor, la regulación introduce un marco normativo exigente que impacta directamente en cómo se diseñan, desarrollan, comercializan y supervisan estos sistemas.
¿Qué es el IA Act?
En primer lugar, es importante saber exactamente de qué trata el nuevo reglamento europeo de inteligencia artificial, también conocido como IA Act. Se trata de la primera normativa integral sobre IA del mundo, aprobada por la Unión Europea y que regula el desarrollo y uso de la inteligencia artificial.
En este sentido, el reglamento se basa en un enfoque por niveles de riesgo. Es decir, que cuanto mayor es el riesgo de un sistema de IA más estrictas son las obligaciones a cumplir para fabricantes y proveedores.
Para el sector del automóvil, el IA Act afectaría, por ejemplo, a los sistemas ADAS y los de conducción autónoma, ya que son clasificados como de alto riesgo por su impacto potencial en la seguridad de las personas. La IA juega un papel fundamental en el reconocimiento de señales, la monitorización del conductor o los algoritmos de toma de decisiones en conducción autónoma.
Así pues, el reglamento IA Act activa un conjunto de obligaciones legales concretas que deben cumplirse tanto antes como después de la comercialización por parte de fabricantes y proveedores, ya que se considera imprescindible que un coche con sistemas de conducción autónoma pueda demostrar que su IA tiene un funcionamiento seguro.

¿Cómo afecta el IA Act al sector de la automoción?
El artículo 16 de la sección 3 del reglamento IA Act establece los procedimientos por los cuales fabricantes y proveedores deberán garantizar que sus sistemas cumplen todos los requisitos técnicos y regulatorios. Para la IA en automoción, esto supone:
- Reforzar los procesos de verificación y validación de software. Garantizando que los sistemas funcionan de manera segura en condiciones reales y previsibles de uso. Además, será obligatorio emitir una declaración UE de conformidad y colocar el marcado CE.
- Implantación de sistemas de gestión de calidad. Las empresas deberán demostrar que cuentan con procesos internos estructurados para asegurar el cumplimiento normativo. Y todo ello, sin olvidar la trazabilidad, ya que el reglamento exige conservar documentación técnica detallada y registros automáticos del funcionamiento de los sistemas.
- Cumplir con obligaciones de transparencia e identificación. Siendo necesario indicar claramente quién es responsable del sistema, incluyendo datos de contacto en el producto o en su documentación.
- Garantizar ciberseguridad. Habrá que proteger los sistemas contra ataques que puedan comprometer la seguridad del vehículo.
- Registro en bases de datos europeas, y la necesidad de adoptar medidas correctoras cuando se detecten fallos o riesgos. Para los fabricantes de automóviles, estas obligaciones no solo afectan a los sistemas desarrollados internamente, sino también a los componentes suministrados por terceros.
En paralelo, los llamados implantadores o deployers (es decir, aquellos que utilizan los sistemas de IA) también tienen responsabilidades específicas, como garantizar la supervisión humana, utilizar los sistemas conforme a las instrucciones, monitorizar su funcionamiento y notificar los posibles riesgos tanto al proveedor como a las autoridades competentes.
Todo esto se traduce en la necesidad de desarrollar interfaces que permitan a los conductores ser informados de manera comprensible sobre las capacidades y limitaciones de los sistemas de asistencia o automatización.
¿Qué deben hacer los fabricantes ante esta nueva normativa?
Para prepararse ante este nuevo escenario, las empresas del sector del automóvil deben realizar un análisis exhaustivo de los sistemas de IA en automoción que desarrollan o integran, identificando su nivel de riesgo según los criterios del reglamento IA Act.
Por ejemplo, algunos de los sistemas de alto riesgo que podemos encontrar en los vehículos y que deberán ser evaluados son los siguientes:
- Sistemas de conducción autónoma: toman decisiones que pueden poner en peligro la seguridad de las personas.
- Reconocimiento facial del conductor: utilizan datos biométricos de los usuarios. También se incluyen aquí los detectores de fatiga o de distracción que monitorizan los ojos del conductor.
- Sistemas de frenada de emergencia: intervienen en la conducción y pueden generar situaciones de potencial peligro.
En definitiva, el reglamento IA Act supone un cambio estructural para la industria del automóvil, representando una oportunidad para fortalecer la confianza en la IA en automoción y garantizando que dichas tecnologías sean seguras, transparentes y responsables.