Cómo está evolucionando la electrónica en el vehículo actual

La electrónica se ha convertido en el eje central de la automoción, impulsando avances en seguridad, conectividad y eficiencia.

  • La electrónica de los coches ha ido ganando protagonismo a lo largo de los años hasta convertirse actualmente en el núcleo del desarrollo tecnológico del automóvil.
  • Sistemas avanzados de asistencia, conectividad, digitalización y seguridad están transformando la forma en que se diseñan y se fabrican los vehículos.

Resulta imposible entender la evolución del mundo del automóvil sin comprender cuál ha sido el papel que ha jugado la electrónica. Si bien los primeros vehículos de la historia funcionaban de forma totalmente mecánica, ya a mediados del siglo XX se empezó a introducir la electrónica en los coches de manera progresiva. Primero en forma de sistemas básicos, como la inyección o el encendido electrónicos, y posteriormente a través de elementos más sofisticados como la ECU o el ABS.

La aparición de un número cada vez mayor de sensores, centralitas y sistemas de conectividad ha convertido el papel de la electrónica en los coches en una verdadera revolución. Es por ello que actualmente su papel es determinante, ya que controla prácticamente todas las funciones del vehículo: desde la seguridad activa hasta el infoentretenimiento.

Esta revolución también ha provocado cambios muy significativos en la forma en que fabricantes y proveedores diseñan, desarrollan y producen los componentes asociados al automóvil. Y es que la integración de sensores, software y sistemas electrónicos avanzados está redefiniendo la arquitectura del vehículo y marcando el camino hacia la nueva etapa de movilidad que encaramos.

El papel de la electrónica en la seguridad del vehículo

Actualmente solemos asociar el papel que juega la electrónica en el automóvil a elementos como la creciente digitalización o la conducción autónoma. Pero lo cierto es que uno de los ámbitos en los que ha tenido siempre un mayor impacto es en el de la seguridad. Hay que tener en cuenta que los sistemas electrónicos permiten a los vehículos anticipar situaciones de riesgo y actuar en milisegundos, mucho más rápidamente que cualquier conductor.

A la hora de hablar de seguridad en el automóvil hemos de diferenciar entre seguridad activa y seguridad pasiva. La activa es la que trata de evitar un accidente, mientras que la pasiva es la que minimiza las consecuencias una vez se ha producido. Y como es evidente, la electrónica del automóvil juega un papel fundamental en ambas.

Por ejemplo, en el caso de la seguridad pasiva, sistemas como los airbags inteligentes o los pretensores de los cinturones se activan a través de sensores y centralitas. Si hablamos de vehículos eléctricos, la electrónica también es responsable de desconectar automáticamente la batería en caso de accidente para evitar un posible incendio.

Pero sin duda, es en la seguridad activa donde la electrónica de los coches ha pasado a controlar prácticamente todas las funciones. Aquí podemos encontrar los sistemas de asistencia a la conducción (ADAS), que incluyen tecnologías como el frenado automático de emergencia, el control de crucero adaptativo o el mantenimiento de carril. Y como es de esperar, todos ellos dependen de una red de sensores, cámaras y radares que recopilan información en tiempo real y la procesan en centralitas.

Conectividad y experiencia de usuario: el coche como dispositivo inteligente

La conectividad es otro de los pilares fundamentales en la evolución de la electrónica en los coches. Los vehículos actuales no son simplemente elementos complejos pero aislados, sino que están conectados a internet, a otros dispositivos e incluso a otros vehículos. Y para que esa conectividad sea posible, es fundamental que existan sistemas electrónicos optimizados y eficientes.

Por ejemplo, los sistemas de infoentretenimiento de los vehículos, que integran navegación, comunicación y servicios digitales en una única interfaz, requieren del funcionamiento de unidades de control electrónico (ECU) de gran precisión. Y son precisamente estos sistemas los que también se encargan de gestionar la respuesta de las pantallas táctiles o los controles por voz.

Un conjunto de sistemas a los que progresivamente se van añadiendo nuevas funciones, como la inteligencia artificial, la conducción autónoma, la conectividad V2X entre vehículos e incluso las actualizaciones de software remotas (OTA). En definitiva, la electrónica de los coches está evolucionando hacia una integración absoluta en el entorno digital, convirtiendo al automóvil en un dispositivo inteligente.

Electrónica y eficiencia: hacia una movilidad más sostenible

El mundo de la automoción no solo está evolucionando hacia la digitalización, sino también hacia la eficiencia y el cuidado del medio ambiente. Es por ello que en la tan ansiada descarbonización que persigue el sector, el papel de la electrónica del automóvil es fundamental.

Por ejemplo, en los motores de combustión la electrónica es fundamental en aspectos como el control del sistema de inyección o el funcionamiento de los cilindros. Y en el caso de los coches eléctricos juega un papel determinante en la gestión de la batería. Todo ello sin dejar de lado los vehículos híbridos, que requieren de una enorme gestión electrónica para determinar en cada momento la propulsión más eficiente.

Pero la búsqueda de esa eficiencia no solo se centra en la propia conducción, sino también en la fabricación de los vehículos. Y en ese ámbito la electrónica vuelve a ser protagonista. El motivo es muy simple: los vehículos y sus componentes han dejado de ser un conjunto de piezas mecánicas para pasar a ser un sistema complejo que tiene que integrar a la perfección hardware y software.

Plataformas compartidas, sistemas de infoentretenimiento, ADAS, sensores, centralitas, radares…, toda una serie de elementos que obligan a fabricantes y proveedores a trabajar conjuntamente para crear coches eficientes y fiables.

La electrónica en los coches ha supuesto una verdadera revolución, ya que forma parte de todos los sistemas que los componen. Todo ello no solo está dando lugar a vehículos más avanzados, seguros y conectados, sino también a procesos de desarrollo y fabricación mucho más complejos y sofisticados.

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