Alcance 3 y huella de carbono en automoción: el reto de medir las emisiones en la cadena de suministro

Las emisiones de Alcance 3 y la reducción de la huella de carbono representan uno de los grandes retos de la industria del automóvil, pero también una oportunidad para avanzar en eficiencia, competitividad y neutralidad climática.

  • Las emisiones de Alcance 3 concentran la mayor parte de la huella de carbono del sector de la automoción, al incluir el impacto previo a la producción, durante el uso del vehículo y al final de su vida útil.
  • Su medición y reducción exige mejorar la trazabilidad de la cadena de suministro, sustituir las estimaciones genéricas por datos primarios y avanzar hacia estándares comunes de intercambio de información.

La descarbonización se ha consolidado como el eje estratégico prioritario para la industria de la automoción en Europa. En un contexto cada vez más regulado y comprometido con la neutralidad climática para 2050, los esfuerzos iniciales de los fabricantes y proveedores se centraron con éxito en las emisiones directas de sus plantas de producción (Alcance 1) y en el consumo energético de su actividad (Alcance 2).

Sin embargo, el verdadero reto de la sostenibilidad se encuentra fuera de las fábricas de componentes propiamente dichas: en todas aquellas emisiones indirectas que forman parte del Alcance 3. Medir y reducir esta huella de carbono es uno de los grandes desafíos de la cadena de valor, pero también una oportunidad para ganar eficiencia, trazabilidad y competitividad.

El gigante invisible: ¿qué son las emisiones de Alcance 3?

Para comprender la magnitud del problema, es necesario distinguir cómo se clasifican las emisiones de una organización según el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero. Mientras que los dos primeros alcances dependen en mayor medida de la actividad directa de cada compañía, el Alcance 3 engloba todas aquellas emisiones indirectas que se producen en la cadena de valor de la empresa.

Para el sector de la automoción en general y, en particular, para la industria de componentes, el peso del Alcance 3 es abrumador: representa, de media, entre el 80 % y el 95 % de la huella de carbono total de un vehículo. Estas emisiones se dividen principalmente en dos grandes categorías:

  • Emisiones upstream (Cadena de suministro): son las emisiones que se producen antes de la producción final. Incluyen la extracción, procesado y transporte de materias primas críticas (como el acero, el aluminio, los plásticos o el litio para las baterías), así como la fabricación de los componentes por parte de los proveedores.
  • Emisiones downstream (Fase de uso): Contabilizan los gases de efecto invernadero liberados por el vehículo durante toda su vida útil comercial, además de su posterior desguace y reciclaje.

A medida que los fabricantes trasladan mayores exigencias regulatorias y ambientales a sus proveedores, la medición precisa de las emisiones de carbono en cada uno de los procesos productivos se ha convertido en un requisito de competitividad comercial indispensable. Las empresas que no midan su impacto podrían perder competitividad en futuras licitaciones.

¿Por qué el Alcance 3 es el mayor desafío para los fabricantes de componentes de automocion?

Los fabricantes no solo deberán evitar las emisiones en la producción, sino también antes y después de la misma.

La principal dificultad para medir el Alcance 3 no está tanto en la voluntad de las empresas de reducir su impacto, sino en la trazabilidad y en la falta de datos homogéneos. La cadena de suministro automotriz es una de las más fragmentadas, globales y complejas del tejido industrial, extendiéndose a menudo a través de múltiples niveles de proveedores.

El problema de calcular las emisiones de Alcance 3 con promedios

Hasta hace poco, la mayoría de las empresas calculaban su Alcance 3 a partir de datos secundarios, es decir, en estimaciones, promedios sectoriales y bases de datos genéricas según el gasto financiero o el peso de los materiales.

Aunque este enfoque puede ser un buen primer paso para realizar un diagnóstico inicial, resulta limitado para la toma de decisiones estratégicas. Si un proveedor de componentes invierte en energía solar para su planta de fundición o compra acero verde, los datos sectoriales genéricos no reflejarán esa mejora. Por tanto, el sector necesita avanzar con urgencia hacia el uso de datos primarios.

Estrategias para medir y gestionar el Alcance 3 en la cadena de valor

Calcular y gestionar las emisiones de Alcance 3 requiere un cambio de enfoque: pasar de auditorías puntuales a una colaboración digital y continua entre los actores de la cadena de valor.

1. Estandarización y pasaportes digitales de producto

Para que la medición sea viable, todos los actores de la cadena deben trabajar con criterios, metodologías y formatos de datos comunes. El Pasaporte Digital de Producto será clave para reunir y compartir información trazable sobre materiales, procesos, componentes y huella de carbono asociada a cada producto.

En este contexto, herramientas sectoriales como el Portal de Impacto de Sostenibilidad impulsado por SERNAUTO, ayudan a ordenar la información ASG de las empresas proveedoras de automoción, apoyar la medición de la huella de carbono y conocer mejor el impacto del conjunto del sector.

De forma complementaria, iniciativas como Catena-X están marcando el camino hacia un intercambio de datos más seguro y estandarizado en la cadena de valor, sin comprometer la propiedad intelectual ni los secretos comerciales.

2. Acciones clave para los proveedores de componentes

La gestión del Alcance 3 exige que las empresas del sector adopten una hoja de ruta clara y estructurada:

  • Homologación de criterios de compra: Integrar la huella de carbono como un criterio de selección, junto con el coste o la calidad técnica a la hora de seleccionar proveedores de materias primas.
  • Ecodiseño y circularidad: Rediseñar las piezas para maximizar el uso de materiales reciclados de bajo impacto (aluminio secundario, plásticos reciclados) y facilitar su posterior reciclaje al final de su ciclo de vida.
  • Descarbonización logística: Optimizar las rutas de transporte, fomentar el uso de flotas eficientes o eléctricas, impulsar el uso del ferrocarril y priorizar el suministro de proximidad (corredores logísticos sostenibles).

El Alcance 3 como motor de competitividad

Medir y gestionar las emisiones de Alcance 3 ya no es solo una cuestión de responsabilidad ambiental o de cumplimiento normativo. En un contexto marcado por nuevas exigencias europeas, como la Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD), se ha convertido también en una oportunidad para que las empresas del sector refuercen su competitividad y mejoren su posición dentro de la cadena de valor.

Contar con datos fiables sobre la huella de carbono permite responder mejor a las exigencias de fabricantes, clientes e inversores, anticiparse a futuros requisitos de homologación y participar con más garantías en licitaciones y proyectos internacionales. Además, ayuda a identificar los procesos, materiales, proveedores o rutas logísticas con mayor impacto, facilitando decisiones más eficientes y alineadas con los objetivos de descarbonización.

En este sentido, herramientas sectoriales como el Portal de Impacto pueden contribuir a estandarizar la medición, mejorar la comparabilidad de los datos y ofrecer una visión más completa del impacto del conjunto del sector.

El reto, por tanto, no está solo en reducir emisiones, sino en convertir esa información en una palanca de eficiencia, innovación y diferenciación para la industria española de componentes.

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